¿Cómo reaccionaría usted si al recibir una obra nueva proyectada y ejecutada por un Arquitecto, verifica que ha omitido realizar la instalación eléctrica? lo mismo si se tratara de una obra de ampliación o de remodelación.

Seguramente pensaría que esta en presencia de una mala praxis, que obligaría a instalar cañerías, cajas, cableados, etc. en lugares con paredes y techos ya revocados y pintados, con los trastornos y mayores costos que esto significa.
Afortunadamente esta situación es hipotética y no se da en la práctica porque los Arquitectos tienen incorporado a su ejercicio profesional la ejecución de las instalaciones eléctricas de cualquier obra

Pero, ¿qué sucede a la hora de instalar un sistema de seguridad electrónica?

Lo más probable es que no se haya tenido en cuenta los inconvenientes de trabajar sobre una obra terminada que no ha previsto nuestras necesidades, ni siquiera las más elementales como ser la ubicación de las centrales de alarma, de la puesta a tierra o de la alimentación a través de una llave térmica propia en el tablero eléctrico.

Allí es donde comienza el arduo camino de pasar los cables por donde existan espacios vacantes, por entretechos u otros sitios y disimularlos cuando no haya mas remedio con el no siempre simpático cable canal.

Ni que hablar cuando nos dicen que utilicemos espacios libres en cañerías previstas para otros servicios, exponiendo al sistema a las interferencias de radio frecuencia y otras formas de interferencia electrónica, como sobrecargas y picos eléctricos que constituyen un problema común en la industria de seguridad. Las señales de bajo nivel como televisión de circuito cerrado y enlaces de datos asociados son extremadamente susceptibles a las más pequeñas perturbaciones.

Asimismo hay una serie de consideraciones a tener en cuenta a la hora de planificar los tendidos. Debe analizarse la ubicación de los sensores infrarrojos, previendo que posteriormente no sea interrumpido su alcance por la colocación de mamparas, muebles u otro tipo de obstáculo.

Lo mismo es válido para el campo visual de las cámaras, o para el área de cobertura de los detectores de incendio.

También, cuando el sistema de seguridad electrónica incluye equipos de comunicaciones, debe tenerse en cuenta la protección contra rayos para evitar daños causados a los equipos e instalaciones por sobrecarga o variación de voltaje.

Todo esto podría evitarse si el comitente de la obra tuviera en cuenta al contratar la misma la necesidad de incluir la instalación de seguridad electrónica bajo el asesoramiento de un profesional en la materia.

Por otra parte, si los Arquitectos tuvieran internalizada la incorporación de la instalación requerida para estos casos, seguramente la incluirían en su Presupuesto.

Si bien los Arquitectos son un componente indispensable para la ejecución de una instalación segura que responda a las necesidades de los clientes y bajo las especificaciones de los proveedores de los sistemas de seguridad electrónica, hoy es impensable planificar una obra sin la participación activa del asesor en seguridad electrónica.

El Anexo Resolución 133/87 del Colegio de Arquitectos fija entre las Incumbencias Profesionales del titulo “Proyectar, calcular y dirigir y ejecutar la construcción de instalaciones complementarias correspondientes a obras de arquitectura, excepto cuando la especificidad de las mismas implique la intervención de las ingenierías”

Y es aquí donde se encuentra comprendida, como instalación complementaria, la de seguridad electrónica.

La Arquitectura es una profesión que necesariamente debe incluir a la seguridad electrónica dentro su formación universitaria, también es necesario que los Colegios Profesionales recomienden a sus afiliados la incorporación de estos sistemas en toda obra, y que las revistas especializadas incorporen una nueva familia de equipos y dispositivos a instalar que vaya mas allá de una simple categoría de alarma o cámara de cctv.

En este sentido adhiero a los dichos del Sr. Luis González (Presidente de ALAS):

“El estudio continuo de la evolución de la Seguridad Privada en esta primera década del Siglo XXI ya está comenzando a posicionarla como una Ciencia. La Seguridad se convertirá en materia obligada en los pensum de las carreras universitarias.
Las nuevas características de desarrollo de la sociedad global nos llevan a nuevos elementos donde la preparación para enfrentar los riesgos y amenazas no sólo se hace necesaria sino obligatoria.
A estos retos es que el actual y futuro gerente se ve enfrentado y aquí es donde se vislumbra la necesidad, cada día más imperiosa, de tener no sólo profesionales de seguridad. Todos los que ocupan una posición gerencial deben tener la preparación y conocimientos para enfrentar con éxito las nuevas realidades de seguridad que el Siglo XXI nos presenta, pues como lo dice el sociólogo alemán Ulrich Beck, en el Siglo XXI estamos viviendo en la Sociedad del Riesgo”.

Ing. Enrique Greenberg

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